Asesinos de Doñana

Es el espacio natural con mayor biodiversidad de Europa, con más de 300 especies avícolas, 130 de ellas nidificantes; 21 especies de reptiles; 11 de anfibios; 20 de peces de agua dulce, y; 37 especies de mamíferos, entre los que destaca, sin lugar a dudas, el lince ibérico. Está considerada como una de las zonas naturales protegidas más importantes de Europa, sino la que más, pues su especial situación geográfica es paso obligado en las rutas migratorias de las aves que hibernan en África. Sus espectaculares paisajes de tierras llanas, donde predominan los ecosistemas de pino y matorral mediterráneo, junto a las marismas, terrenos inundables situados sobre arcillas impermeables, se convierten en el último de los refugios para multitud de especies que se encuentran en peligro de extinción.

Que es un enclave privilegiado ya lo supieron ver todas las culturas que se asentaron allí: tartessos, fenicios, romanos y árabes. Su gran concentración faunística lo convirtió en un lugar único, aprovechado para la caza por la realeza durante siglos, hasta que, en la década de los 60’, el científico José Antonio Valverde, tras una serie de expediciones científicas, convence a las autoridades del momento de la importancia de la preservación de estos parajes. Fue declarado Parque Nacional en 1969, ampliándose su superficie en 1978 hasta las más de 100.000 hectáreas actuales. Posee todas las declaraciones de protección posible, incluida la de Patrimonio de la Humanidad, Reserva de la Biosfera y Humedal de Importancia Internacional, que le fue concedida en 1994.

Un nombre, Doñana, que hace alusión a una de sus ilustres habitantes: Ana de Mendoza, hija de la princesa de Éboli, que se retiró a vivir por esos lares, en el siglo XVI, junto a su marido, el VII duque de Medina Sidonia. Hoy (domingo, que es cuando se escribe esta columna), lo hubiera tenido difícil la duquesa para pasear por este paraíso: un incendio, declarado el sábado, con tres focos principales, amenaza con devastar la “joya europea de la biodiversidad”. Uno de ellos, se dirige hacia la zona de mayor protección, aunque, afortunadamente, parece que el viento ha cambiado de dirección y hay esperanzas de que no llegue a entrar en el verdadero corazón de esta joya natural.

Otro incendio, el de esta misma semana en Portugal, nos puso los pelos de punta, al saberse el número de víctimas mortales provocadas por el fuego. Aunque no son comparables, el incendio en Portugal tuvo causas naturales, un rayo, mientras que el de Huelva sí parece claro que ha sido provocado, el miedo provocado es el mismo. Las condiciones meteorológicas, sequía extrema, calor inusualmente elevado para la época, hacen temer un verano donde estas catástrofes estén en las noticias día sí y día también. No creo en los contubernios, ni en complot de ningún tipo, pero sí me da que pensar que, con la aplicación de la ley que elaboró el PP, permitiendo la urbanización y aprovechamiento de las zonas quemadas, olvidando los 30 años de prohibición que prevenían estas actitudes, hay manos que están deseando meterse a saco en Doñana. Entre ellos está el “Proyecto Marisma”, de Gas Natural Fenosa, que quiere construir un depósito, y 72 kilómetros de gasoducto, pero que se ha encontrado con una defensa a ultranza de la sociedad civil, frente al servilismo de las administraciones… como suele ser demasiado habitual.

http://salamancartvaldia.es/not/153048/asesinos-de-donana/

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