Hombre vegetal

En la naturaleza encontramos gran cantidad de cosas que, aún siendo totalmente diferentes, tienen una misma forma, no siendo difícil confundirlas siempre que se utilicen las escalas adecuadas. Una de las más conocidas es el ejemplo de los riñones y su forma de alubia, o el cerebro y su semejanza con las nueces, aunque existen otras muchas y que traigo esta semana. Además, los ejemplos buscados tienen una relación directa con el bienestar físico, como veremos a continuación. No es infrecuente escuchar como alguien nos recomienda comer determinad fruta porque es buena para la vista, la piel, la memoria o cualquier otra capacidad humana.

Quien se pare a mirar una raíz de jengibre verá que tiene un gran parecido con el estómago, siendo un excelente anti emético, anti vómito, gracias a su olor y sabor picante. Nada como triturar un poco de la raíz para reprimir las náuseas y vómitos, incluso en casos graves. Los tomates, con su color rojo, están compartimentados en cuatro cámaras, igual que nuestro corazón. Están cargados de licopeno, un poderoso antioxidante que ayuda a equilibrar los niveles de colesterol, manteniendo la viscosidad sanguínea y protege contra los problemas circulatorios. Un racimo de uvas, con su forma de corazón, es un buen remedio para revitalizar el corazón y la sangre. El cerebro, como he dicho arriba, es muy parecido a las nueces, que son una gran fuente de ácidos grasos Omega 3, Omega 6 y Omega 9, que nuestro cuerpo no produce y son necesarios para el buen funcionamiento neuronal.

Una fresa, cortada transversalmente, por la mitad, se semeja un diente y tienen propiedades que las hacen idóneas para el cuidado dental. Si frotamos una fresa contra nuestros dientes ayudaremos a blanquearlo, a la vez que nuestra dentadura se mantiene sana. Los tallos de apio, si nos fijamos, parecen nuestro esqueleto del brazo, es decir, se asemejan al radio y cúbito humanos, siendo una extraordinaria fuente de calcio, indispensable para nuestros huesos. La papaya tiene el poder de limpiar el colon, presentando una gran semejanza, hasta en las vellosidades intestinales, si realizamos un corte transversal en la fruta. A su vez, la guanábana tiene un gran parecido con las células humanas, actuando benéficamente sobre ellas, ayudando en la prevención y curación del cáncer. Come zanahoria, que es buena para la vista, se ha dicho toda la vida, con mucha razón: nuestros ojos presentan una gran similitud con una rodaja de esta deliciosa raíz.

Observemos ahora nuestros órganos sexuales y su parecido con ciertas frutas. Así, los higos se parecen a ellos, tanto los masculinos como los femeninos, siendo una gran ayuda contra la infertilidad ya que contienen vitamina B6, responsable de la serotonina, la hormona de la felicidad. Si abrimos un cítrico, naranja, limón, pomelo, mandarina, veremos que se parecen a las glándulas mamarias y, sí, ayudan a una buena lactancia, a la vez que fijan el calcio, indispensable para el correcto desarrollo del bebé. Las humildes aceitunas ayudan al correcto funcionamiento de los ovarios, a los que se asemejan tanto. Pueden ser simples coincidencias pero, personalmente, me gusta pensar que la naturaleza es sabia… aunque nosotros no.

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